La Puerta Verde
Huyen las estrellas sobre el cantar; grillos. Brisa. A las grupas de un gato (cualquiera) callejero, cae la noche lentamente.
Dicen, que ya no es ella.
El tiempo cuenta atrás. Para otros el tiempo; como un cangrejo.
(Antes fue caída libre.)
Mas sin un Segundo que perder, Ella camina despacito. Pelo negro pálido, tinte a Luna con destellos de cometa; largo. Ojos penetrantes que se pierden al cuchitrín del agua, que vierte en la repisa. Sin ton ni son, también es cierto.
Son pequeñas; pero abarcan todo. Y como un perrito faldero, aguja, corazón y henebro.
Punto rojo en un vestido blanco, sus promesas caminan con ella. Espera que le acompañen siempre. Con ellas le va la vida. La suya. Y también la suya.
Paseando por las calles en que se vio crecer, ya no pisa tierra. O almenos no aquella que un día, fue Rayuela. La que ahora, ya no quiere ser estrella
Y caóticamente un reguero de sombras. Puede que no sea su estilo; qué más da. Es. Como somos todos, queramos o no; quieran o no. Flores y capullos.
Tal vez continue mañana, lo que hoy no podrá acabar. Mas si no despierta, ¿Qué sera de ella?.
Colas de lagartija.
Y aquellos gatos, ahora rácanos y desconfiados… Todos, menos uno. Quién tuviera botas.
Ella va descalza.
Y es extraño. Es noche.
Es el principio de un comienzo; la vuelta de un espectro que nunca fue, así camine; así vuele. Así sueñe.
Porque a veces, al son de una cigala, la hormiga y ella comparten experiencias. Dónde una simple gota de agua, Océano y quebradero.
No son pocos los que lo han intentado.
Y allí está, una más. Su más. Su verde. Como una peonza, el pomo de una puerta. Quién sabe si amenazante, negro, blanca y verde…
Vuelta atrás, nostalgia, cristal y sangre por las venas…
És l’hora dels adéus.
Una comisura, 5 sentidos. Muchos miedos y un único camino. Igual que escribe.
Alla van dos.
Vuelta contra el reloj. Chillido.
Luz.
Y entre las piernas, gato y puerta verde.
(algún día, todo tendrá su historia; Felices Fiestas a todos!)
