II. Dónde todo empieza
Y aquí empieza Nada, dónde el gato encontró sus botas. Catiuscas para el Sol. Junto a ellas papel, lápiz y sueño. Y entre vida y sueño, 5300 millas.
No es mucho para un cuento, cuando escribe un niño. En qué mundo vive, tendrá que decidirlo. Tiene 7 vidas, de las cuales seis son sueño. Son pocas para el paso del Tiempo que, aún teniendo a los años por segundo; hace de una vida un suspiro.
Un libro.
Mochila en la espalda, cargadita de vacíos por llenar, se sube en esa chiva de juguete cual soldadito de plomo y emprende un camino, tortuoso y consecuentemente gratificante.
Dejó la Vida al otro lado del mundo y ahora, va por ella de noche y regresa de vuelta cada mañana, cuando sale el Sol.
Y por cada Cenicienta, se siente una estrellita más cerca de completar un techo con vistas al Futuro.
No se suele dar explicación lógica para la cual renuncia a una vida de Fábula, por una vida de Cuento. Y probablemente se viva más de excepción, que de regla. De juegos que de juguetes; de sapos más que de princesas.
Y por qué escoge vivir entre peluches y trenes de cartón, eso no lo sabe nadie.
Pero así se siente libre.
De cuadros, palabras y colores, Ella entre la Lluvia. Digamos que tres mil palabras por un beso, regalo de por vida.
Y como anillo al dedo, escalerita bajo la Ventana. Almohada bajo las sábanas; una huída y un destino.
Rompiendo la hucha más preciada, guarda el corazón en un trapito y el trapito en el bolsillo. El bolsillo en su traje blanco.
Escapará por la noche. A hurtadillas. A plena luz de Luna y bajo la tutela de un mundo de matices.
Su primer destino; tal vez un árbol. Tal vez un…
Y será de cada suspiro un duende. De cada hoja, de cada sonrisa; de cada verde.
De cada paso un duende.
Atrás principitos, promesas y magos. Alante incertidumbre. Y en esta noche premeditada, salida sin previo aviso.
De la cama el lugar del delito, del cojín el cuerpo y de la cobija cohartada; y de a pasitos escalón trás escalón, un sendero de cabellos entrecruzados, que día a día ha usurpado, a un loro liberal. Liberal y verde hasta formar la mayor cabellera del mundo por conocer.
Una huída de cuento, Fantasía. De regalo una canción y un baile para quién no sabe bailar.
Corrió. Corrió y corrió hasta la extenuación, por un aliento que no es sino un paraguas que no es sino el anhelo de una gota de Lluvia, que no es sino viento.
Corriendo frente a un reguero de lágrimas, llegó a la caserna de los duendes sin papeles.
Y descuiden que no es éste el principio del Comienzo. Ni cómo empieza, porque ya lo hizo antes. Pero es un punto de partida. Una primera página, que merece un capítulo aparte.
Bienvenida al hogar, de los duendes sin papeles.

jejejeje….yo siempre que me leo cosas de estas pienso que las drogas que tu consumes se encuentran en un mercado muy extraño y lejano donde algunos no hemos viajado…sort!
Coves
Comment by Yeah — 5 February, 2008 @ 4:25 pm
Jo tinc la solució: és dormir més jejej
Comment by Marina — 8 February, 2008 @ 8:01 am