(Esbozos de un esbozo)
De los sueños en algún que otro momento, se suele despertar; irremediablemente.
De vez en cuando puede ser alivio; se esfumaron los fantasmas, que en la noche atormentaron. Abismos infernales, quiebras, pérdidas, abstracciones, soledad, miedo, aullidos; dinero. Adiós sapos, negro, pinchazos, estruendo, lluvia; muerte.
Otras, suspiro. Verde; princesas, fortuna, sonrisas, brisa y vuelo, victoria, niños, amigos; vida.
A veces, nunca soñó nada.
Pero…(aquí volverán, antiguos conocidos de los que aún no os hablé)
Del peor castigo posible, volver a despertar. Vuelta atrás en un viaje; vuelta atrás sin maletas. Hubo duendes y hubo magia. Tuvo nubes de almohada y noches sin descanso. Molinos de viento, bicicletas, canales, cristales empañados, enanos y gigantes, patos, viento, cebada; muffins.
Incluso descansó, en bosques de hadas y parques de lagarto. Descansó y descansará, mas como ese cuento que se acaba y esa etapa que se cierra, volo atrás.
Voló y despertó.
Y de aquella habitación de puta, ingenuidad de niña.
Abrir los ojos y descubrir que, como por efecto de una droga, perdiste tu lugar de descanso.
Acostarse en el Olimpo y despertar con doña Angustias. Sólo los matices, los recuerdos; aquellos labios color sangre, aquella falda levantada y aquellos ojos de gata, siguen con ella.
Como una niña que se pinta, soñando ser mujer.
Siete de la noche y vuelta a casa, Cenicienta. Haber palpado la eterna primavera y despertar, en una ciudad sin flores.
Ciudad, casa, habitación.
Como si el corazón de Poe oyera, el recuerdo le persigue.
Camisón y ojos de dormida, peluche y discos de vinilo. Baja aquellas escaleras que la vieron crecer, pasito a pasito un aroma a…, unos buenos días cómo estás y un televisor prendido… todo como ayer, nada será lo mismo.
Eterno incomprendido; extranjero despertar de ensueño. Felizmente recibido, admirado, apenado y desconocido regreso de un lunar a la punta izquierda del pezón derecho del seno izquierdo de la Luna.
Tal vez derecho; según se mire. O quién sabe, si es la espalda de una estrella. Mucha estrella para tan poco texto.
Una estrella que seguirá soñando; recordando, imaginando. Ausente, de puntillas o medio en babia, tendrá que volver a guardar, granito a granito en el reloj del tiempo. En lo que los duendes hacen la maleta, recomponen los caminos, le cosen el vestido y tiñen las estrellas de Ilusión, volverá de nuevo, a la normalidad cambiada.
Y así no siendo fácil, las canciones que el viento o incluso, una taza de café, retornan al pasado, bastarán para darle ánimos;
Y allí se hará, más fuerte que nunca.
Susurrando al loro y explicándole, de nuevo al gato que llegado el día deberán ser fuertes y conscientes; que en esta vida,
Quien no vuela no será nunca libre.