29 February, 2008

Será por la radio?

Este post lo encontrarás en: A dos ruedas

Cómprate unos zapatos.

Maquea un poco la cajita; hazle unas ventanitas, píntala, pégale unos cristales, un volante, métete dentro, cierra la caja y voilà, ya tenes un mar de sensaciones…. igual que jugar al Gran Turismo…

Triumph Street Triple, Raptors and Rockets

A quién coño le gusta conducir?

24 February, 2008

Fishers

Este post lo encontrarás en: de viaje..., Fotografía
Pescadores en Cartagena de Indias, Colombia

Pescadores en Cartagena de Indias, Colombia

17 February, 2008

Puntos de vista

Este post lo encontrarás en: de viaje..., Fotografía
Medellín desde el Metro Cable, Colombia

Medellín desde el Metro Cable, Colombia

Viajar…. qué lindo placer, y qué poco aprovechado…. ya va siendo hora de…

16 February, 2008

Agua…

Este post lo encontrarás en: de viaje..., Fotografía
Fuente en el centro de Medellin, Colombia

Fuente pública en Medellin, Colombia

14 February, 2008

Aquél síndrome itinerante

Este post lo encontrarás en: La puerta verde

(y de lo que en él quede cuando el mundo acabe…)

Ya nadie canta igual, en aquellas calles que tanto vieron llover…

Le dirán que ya no escucha como antes; ya no calla como antes. Ya no escribe, ya no pinta, ya no observa y por decir, ya ni dice como antes. Le dirán que ya no despierta al sol como lo solía hacer antes; ya no brinda con la Luna, ni pasea por las estrellas ni se emborracha con la noche.
Ya no juega como antes.

Le dirán que cambió el café con leche por el café. Cambió la naranja por la fresa, la gorra por el sombrero, la sorpresa por la indiferencia, la ilusión por el recuerdo; cambió nada por sorpresa y la sorpresa por la ilusión. La fresa por el mango. La ilusión por el camino.
El chocolate no cambió y el pijama, dejó de usarlo.

Le dirán que ya no es él. Cama nueva, habitación nueva, escritorio antiguo y nuevos compañeros. Le dirán, y qué de los de antes. Y qué de los de siempre. Y qué del orgullo y qué de la envidia. Y qué del lado oscuro; y qué de tus botas.
Le dirán, y qué hay de tu mochila. Qué hay, viejo, de tus amigos.

Le dirán tanto que ya nunca más dirán nada.

Se dirán nada si nada es nada. Se dirán abrázame, ven aquí cómo fue el camino. Se dirán brindemos de nuevo; jodamos como lo solíamos hacer antes. Se dirán sigamos siendo los de siempre. Qué poco hemos cambiado y cuántos tiros se han cruzado.

Cuántas balas se han perdido.

Le dirán palmaditas en la espalda. Lágrimas por el pecho; se dirán miradas al oído y sonrisas en el fondo del armario…. Se dirán, ya volverá algún día.

Y le dirán, se dirán de nuevo un hasta luego. Tan cortado como siempre. Tan suyo; tan extraño.
Tan verde como nunca.

Le dirán dime y se dirán dime.
Se dirá dime y les dirá digo, que dónde dije digo,
digo luego…

6 February, 2008

XI. Cómo regresar a nada

Este post lo encontrarás en: La puerta verde

(Esbozos de un esbozo)
De los sueños en algún que otro momento, se suele despertar; irremediablemente.
De vez en cuando puede ser alivio; se esfumaron los fantasmas, que en la noche atormentaron. Abismos infernales, quiebras, pérdidas, abstracciones, soledad, miedo, aullidos; dinero. Adiós sapos, negro, pinchazos, estruendo, lluvia; muerte.
Otras, suspiro. Verde; princesas, fortuna, sonrisas, brisa y vuelo, victoria, niños, amigos; vida.

A veces, nunca soñó nada.

Pero…(aquí volverán, antiguos conocidos de los que aún no os hablé)

Del peor castigo posible, volver a despertar. Vuelta atrás en un viaje; vuelta atrás sin maletas. Hubo duendes y hubo magia. Tuvo nubes de almohada y noches sin descanso. Molinos de viento, bicicletas, canales, cristales empañados, enanos y gigantes, patos, viento, cebada; muffins.
Incluso descansó, en bosques de hadas y parques de lagarto. Descansó y descansará, mas como ese cuento que se acaba y esa etapa que se cierra, volo atrás.

Voló y despertó.

Y de aquella habitación de puta, ingenuidad de niña.
Abrir los ojos y descubrir que, como por efecto de una droga, perdiste tu lugar de descanso.
Acostarse en el Olimpo y despertar con doña Angustias. Sólo los matices, los recuerdos; aquellos labios color sangre, aquella falda levantada y aquellos ojos de gata, siguen con ella.
Como una niña que se pinta, soñando ser mujer.

Siete de la noche y vuelta a casa, Cenicienta. Haber palpado la eterna primavera y despertar, en una ciudad sin flores.
Ciudad, casa, habitación.
Como si el corazón de Poe oyera, el recuerdo le persigue.

Camisón y ojos de dormida, peluche y discos de vinilo. Baja aquellas escaleras que la vieron crecer, pasito a pasito un aroma a…, unos buenos días cómo estás y un televisor prendido… todo como ayer, nada será lo mismo.

Eterno incomprendido; extranjero despertar de ensueño. Felizmente recibido, admirado, apenado y desconocido regreso de un lunar a la punta izquierda del pezón derecho del seno izquierdo de la Luna.
Tal vez derecho; según se mire. O quién sabe, si es la espalda de una estrella. Mucha estrella para tan poco texto.

Una estrella que seguirá soñando; recordando, imaginando. Ausente, de puntillas o medio en babia, tendrá que volver a guardar, granito a granito en el reloj del tiempo. En lo que los duendes hacen la maleta, recomponen los caminos, le cosen el vestido y tiñen las estrellas de Ilusión, volverá de nuevo, a la normalidad cambiada.

Y así no siendo fácil, las canciones que el viento o incluso, una taza de café, retornan al pasado, bastarán para darle ánimos;
Y allí se hará, más fuerte que nunca.

Susurrando al loro y explicándole, de nuevo al gato que llegado el día deberán ser fuertes y conscientes; que en esta vida,

Quien no vuela no será nunca libre.