XI. Cómo regresar a nada
(Esbozos de un esbozo)
De los sueños en algún que otro momento, se suele despertar; irremediablemente.
De vez en cuando puede ser alivio; se esfumaron los fantasmas, que en la noche atormentaron. Abismos infernales, quiebras, pérdidas, abstracciones, soledad, miedo, aullidos; dinero. Adiós sapos, negro, pinchazos, estruendo, lluvia; muerte.
Otras, suspiro. Verde; princesas, fortuna, sonrisas, brisa y vuelo, victoria, niños, amigos; vida.
A veces, nunca soñó nada.
Pero…(aquí volverán, antiguos conocidos de los que aún no os hablé)
Del peor castigo posible, volver a despertar. Vuelta atrás en un viaje; vuelta atrás sin maletas. Hubo duendes y hubo magia. Tuvo nubes de almohada y noches sin descanso. Molinos de viento, bicicletas, canales, cristales empañados, enanos y gigantes, patos, viento, cebada; muffins.
Incluso descansó, en bosques de hadas y parques de lagarto. Descansó y descansará, mas como ese cuento que se acaba y esa etapa que se cierra, volo atrás.
Voló y despertó.
Y de aquella habitación de puta, ingenuidad de niña.
Abrir los ojos y descubrir que, como por efecto de una droga, perdiste tu lugar de descanso.
Acostarse en el Olimpo y despertar con doña Angustias. Sólo los matices, los recuerdos; aquellos labios color sangre, aquella falda levantada y aquellos ojos de gata, siguen con ella.
Como una niña que se pinta, soñando ser mujer.
Siete de la noche y vuelta a casa, Cenicienta. Haber palpado la eterna primavera y despertar, en una ciudad sin flores.
Ciudad, casa, habitación.
Como si el corazón de Poe oyera, el recuerdo le persigue.
Camisón y ojos de dormida, peluche y discos de vinilo. Baja aquellas escaleras que la vieron crecer, pasito a pasito un aroma a…, unos buenos días cómo estás y un televisor prendido… todo como ayer, nada será lo mismo.
Eterno incomprendido; extranjero despertar de ensueño. Felizmente recibido, admirado, apenado y desconocido regreso de un lunar a la punta izquierda del pezón derecho del seno izquierdo de la Luna.
Tal vez derecho; según se mire. O quién sabe, si es la espalda de una estrella. Mucha estrella para tan poco texto.
Una estrella que seguirá soñando; recordando, imaginando. Ausente, de puntillas o medio en babia, tendrá que volver a guardar, granito a granito en el reloj del tiempo. En lo que los duendes hacen la maleta, recomponen los caminos, le cosen el vestido y tiñen las estrellas de Ilusión, volverá de nuevo, a la normalidad cambiada.
Y así no siendo fácil, las canciones que el viento o incluso, una taza de café, retornan al pasado, bastarán para darle ánimos;
Y allí se hará, más fuerte que nunca.
Susurrando al loro y explicándole, de nuevo al gato que llegado el día deberán ser fuertes y conscientes; que en esta vida,
Quien no vuela no será nunca libre.

“No buscaba nada,
por que se que es imposible
encontrar algo así, buscándolo.
Es difícil cerrar los ojos,
pedir un deseo,
contar un, dos, tres,
abrirlos de nuevo
y constatar que está hecho:
que oigo tu voz,
que te veo”
Lo que venga ha de traerlo todo, para creer otra vez del todo, en nada.
Besos….
Comment by Julia! — 7 February, 2008 @ 3:50 am