Hoi, Fokker!
Saludando al viento, que hace tiempo no resopla…
Y es que a pesar de andar probablemente en una amplia baraja de fábulas por contar, parece como si aquellas actitudes descriptivas, participativas colectivas se hubieran evaporado en los tuntuneos de la cafetera…
Comentaba un amigo alguna vez que no hay alternativa ninguna al camino de uno mismo… que no hay otra manera de jugar que la de con los pies con los que amanecemos.
Que la Esfera es perezosa y darle vueltas sólo cansa.
Que mejor to live by your own que to die by your owns…. porque la bandeja, algún día tiene que caer… (nos dará en el pie. Así que… café o cerveza?).
En fin, que tarde o temprano, el importaculismo gana. Nos gana a todos, y a día de hoy no veo otra manera de aplazar la derrota que correr. De dónde sea hacia dónde sea, pero correr.
Huir como se pueda de las almas en pena, los corazones de piedra, los rascacielos, el smog de las mañanas y las tardes, los fantasmas, los horarios, los cafés de máquina, las cintas mecánicas, los ojitos de ángel y las sonrisas de secretaria.
También gana El Breve a El Hermoso.
Las alas vuelven a estar casi apunto y el holandés ya se puso el traje… será que encendemos los rotores?
Y de mi vida de ventanas de cristal ahí andamos empezando la primavera de los 333 días, burocratizando un poco antes de poder correr.

