Veintitrés al cuadrado
Quinientos veintinueve. Y cuatro mil setecientos setenta y uno, ya son unos cuantos pasos.
De nuevo esperando a que salgan las maletas; últimas llamadas, pasillos, ventanillas, comida fría y salidas de emergencia.
No es como de esas veces que avanza y ya no vuelve atrás, como esos callejones sin salida de los licores de melocotón. Es más bien un papel en caída libre, una ruleta. Un globo por hinchar.
Y todo al 23 verde.
Luego todo lo demás; quién sabe. Pero si me preguntan lo que es,
es el dos, de tres.
Lo dijo Deibis a las 5:56 pm
Hubo alguien que se adelantó...
